Césped y jardín

Jardinería de lasaña: solo suena un poco


El acolchado tiene sus recompensas: no solo le brinda un suelo más rico y nutritivo, sino que también puede suprimir las malezas, lo que permite a los jardineros usar menos productos químicos y pasar menos tiempo en la tierra. Entonces, ¿cómo aceptamos completamente el poder del mantillo? Para algunos, la respuesta ha sido construir un sistema de suelo multicapa.

Por más intimidante que parezca, una técnica conocida como jardinería de lasaña o mantillo en láminas, proporciona una forma fácil y gratificante de comenzar, ya sea que esté estableciendo un nuevo paisaje o mejorando el año pasado. Comience ahora, y cuando llegue la primavera tendrá un ambiente saludable para sus plantas.

PASO 1
Coloque compost o estiércol directamente sobre el césped (o parches de malezas) en su propiedad. Rico en nitrógeno, este material estimulará el suelo, preparándolo para mantener una nueva vida. Se recomienda que obtenga un análisis de suelo para ayudarlo a identificar las deficiencias de su suelo y determinar si se beneficiaría de los suplementos.

PASO 2
Coloque una barrera para evitar la germinación y la aparición de malezas. El uso en cualquier lugar de dos a cinco pulgadas de material orgánico: cartón, periódicos y alfombras de fibra natural son opciones comunes. Asegúrese de que cubra toda el área y, a medida que agrega el material, déle un buen remojo.

PASO 3
Sobre la barrera de malezas, coloque otra capa de compost, esta vez una que incluya una mezcla de materia orgánica rica en nitrógeno (por ejemplo, recortes de hierba, hojas en descomposición o algas). Importante: Asegúrese de que estos restos no contengan semillas de malezas, porque si lo hacen, puede poner en peligro el trabajo que ha realizado hasta ahora.

ETAPA 4
Finalmente, agregue aproximadamente tres pulgadas de astillas de madera de mantillo o corteza de pino. Necesitará reposición durante la temporada, pero uno de los grandes beneficios del sistema de jardinería de lasaña es que no se necesita labranza.

Lo que termina es un suelo que emula el suelo fértil de la selva tropical, equilibrando perfectamente las capas de material en descomposición y las barreras para el crecimiento de malezas. Quizás lo mejor de todo es que cosecha los beneficios de este sustrato productivo mientras realiza un mantenimiento mínimo.